La
Vía Augusta es la calzada romana más larga de
toda la Península Ibérica, con un recorrido total
aproximado de 1.500 kilómetros desde los Pirineos hasta
Cádiz. Partía en la actual localidad de La Junquera,
siendo una prolongación de la Vía Domitia, que
bordeaba la costa del sur de la Galia hasta Italia. Constituyó
el eje principal de la red viaria en la hispania romana. El
emperador Augusto le daría nombre, a raíz de las
reparaciones que se llevaron a cabo bajo su mandato, sobre los
años 8 y 2 a. C., cuando se convirtió en una importante
vía de comunicaciones y comercio entre las ciudades y
provincias y los puertos del Mediterráneo.
La Vía Augusta es la calzada romana más importante
de la Comunidad Valenciana atravesando la misma a lo largo de
unos 425 Km. Desde el punto de vista histórico, su recuperación
con fines recreativos, turísticos y culturales se presenta
como una actuación que suscita gran interés, ya
que ha sido uno de los principales ejes de comunicación
a lo largo de diferentes épocas históricas: los
romanos la trazaron aprovechando un camino íbero ya existente.
Pueden observarse actualmente algunos restos de la propia calzada
y vestigios de mansiones, puentes, centuriaciones, villas, arcos
monumentales, toponimia etc., lo que añade un excepcional
interés histórico, cultural e incluso religioso,
al ya inherente interés recreativo y turístico
que presenta.
Nuestros
socios Carmen Y José Luis nos relatan su experiencia
en este tramo valenciano de la Vía Augusta, que la realizaron
en septiembre de 2008.
•
Lunes 15 de septiembre de 2008: Salimos de
Zaragoza dirección Valencia a las 10 horas de la estación
de autobuses después de haber embalado y facturado las
bicis (13,20€)+(17,16€) bici+viaje, después
de comer en Valencia cogemos otro autobús (13,38€)
bici incluida, que nos lleva a Caudete (Albacete), por ser el
pueblo con transporte público más próximo
a La Zafra, montamos las bicis y después de preguntar
para orientarnos un poco y recorrer el pueblo emprendemos la
marcha con tan mala suerte que al bajar de un bordillo se nos
rompe el soporte de una alforja haciendo imposible avanzar en
esas condiciones. Nos dirigimos a un taller de bicis y nos idean
un apaño con el que, mal que bien, pudimos acabar la
travesía. La cuestión es que se nos hizo tan tarde
que no quisimos emprender un trayecto cuyos primeros 30 kilómetros
eran completamente deshabitados. Así que nos quedamos
a dormir en el pueblo que acababa de celebrar su fiesta de moros
y cristianos tan populares por estos pagos, sin poder elegir
dimos con la Pensión Marisa (50€) de la que acabas
pensando “como en casa no se está en ninguna parte”...

CAUDETE
• Martes 16 de septiembre de 2008: Como
siempre al emprender una pequeña aventura, una cierta
emoción y zozobra recorre nuestro cuerpo, no deja de
ser algo natural en toda travesía que para el que la
vive por primera vez contiene suficientes incógnitas
en cada cruce, en cada entrada y salida de un pueblo, cada vez
que tenemos que buscar alojamiento... Salimos de Caudete en
busca de los alrededores de su estación de Renfe y después
de rodear una gran fábrica vamos por pistas sin ninguna
señal por ninguna parte, paramos a desayunar al lado
de un campo de melones ya recogidos y después de orientarnos
un guarda jurado vamos encaminándonos por sendas interrumpidas
por obras hacia una carreterilla local que nace enfrente mismo
de un centro penitenciario, al pasar junto a la valla algunos
internos nos gritan algo desde detrás de un ventanuco
enrejado... En unos siete kilómetros vemos una indicación
a la derecha: 1 Km. La Zafra, hacia allí nos encaminamos
pues ese pequeño núcleo de casas habría
de ser nuestro verdadero comienzo oficial de la ruta ya que
es desde aquí donde la Generalitat Valenciana ha empezado
a acondicionar y señalar la Vía Augusta, dispone
de una buena fuente y una ermita estando el Km. “0”
adornado con el primer miliario y una gran piedra de molino
troncocónica. La ruta empieza, llevando ya once kilómetros,
con la alegría de un prolongado descenso viendo como
los últimos coletazos de la Cordillera Ibérica
la empujan hacia la fosa de la comarca La Costera, paso natural
que comunica la Meseta con el Mediterráneo. Sabíamos
de la existencia en la ruta de un poblado ibérico del
siglo IV a.c. denominado “Les Alcusses” así
que al ver un letrero en caracteres íberos con el mismo
nombre nos desviamos un par de kilómetros pero al llegar
nos encontramos con que era una moderna bodega con ese nombre
que por cierto estaba en pleno trabajo. Volviendo otra vez a
la ruta y al cabo de unos kilómetros encontramos, esta
vez sí, el desvío al poblado acercándonos
en continua y dura subida hasta encontrarnos con el guarda que
bajaba y nos indica que lo acaba de cerrar. Volvemos a bajar,
dejamos atrás un albergue y una casa rural y llegamos
a una fuente llamada Del Consell donde aprovechamos su buen
caño para lavar nuestra ensalada y la buena sombra de
sus pinos para comer nuestras viandas en medio de una gran soledad
sólo interrumpida alguna vez por algún lugareño.
Siguiendo por caminos seguimos viendo campos de viñedos,
girasoles, olivos y almendros, llegamos a Moixent y como siempre
procuramos darnos una vuelta por todos los pueblos que pasamos,
visitamos su templo parroquial coronado por una hermosa cúpula
de tejas esmaltadas en azul y un esbelto campanario de planta
octogonal. También pasamos por Vallada y Canals donde
sólo encontramos hotel en las afueras, bastante lujo
por 40€, cenar en un restaurante cercano 24€. Como
anécdota, al pasar por una chumbera gigantesca repleta
de jugosos y maduros higos chumbos, a Mari se le ocurre coger
unos cuantos previa la advertencia de un automovilista que parando
al ver la intención le advierte que es muy peligroso
cogerlos sin protección por la peligrosidad de sus infinitas
agujillas que una vez clavadas no hay forma humana de sacárselas
de encima... y así fue pese a ponerse unos guantes que
por cierto no han podido ser recuperados, estuvimos mucho tiempo
sacándonos los filamentos clavados por manos, cara y
boca, eso sí, los higos estaban buenísimos.
68,70 Km.
5h. 16’
• Miércoles 17 de septiembre de 2008:
Desayunamos en Novetlé un pueblo que vimos como barrían
con escobas finas tipo casero y hasta recogían con la
mano cualquier pequeño papel o colilla que les pudiera
quedar...En Xátiva paramos bastante rato para visitar
La Seo, el Castillo después de una bonita subida, la
fuente de los 25 caños y diversos edificios muy bien
conservados, aquí algunas señales de la Vía
Augusta se pueden ver en forma de azulejos por las calles que
atraviesa. Pasamos por diversos pueblos como Manuel, La Pobla,
-donde comemos-, Carcaixent, Alzira y por fin Algemesí
después de haber dado varias vueltas en bucle por el
pueblo diciéndonos un ciclista que el que marcó
las señales en el interior se volvió loco y las
orientó hacia otros lugares incorrectamente, al preguntar
por algún alojamiento nos recomendaron encarecidamente
que fuéramos al albergue de peregrinos dependiente de
la oficina de turismo municipal donde fuimos gratamente atendidos
y al ser los únicos “peregrinos” nos dieron
las llaves pudiendo hacer colada y salir a visitar el pueblo
con entera libertad y además completamente gratis. En
la plaza de la iglesia tenían montada una plaza de toros
a la antigua que era una maravilla de la técnica de cómo
formar un armazón con gruesas cuerdas y postes de madera
como únicos materiales. Como quiera que hoy celebraba
Mari su cumpleaños la estupenda cena corrió a
su cargo en “La Bodegueta”.
46,70 Km.
4 h. 24’
•
Jueves 18 de septiembre de 2008: Ya sin problemas
para salir, fuimos acercándonos a La Albufera pasando
por Benifaió, Almussafes, Romaní y a partir de
aquí siempre con el Parque Natural a nuestra derecha,
Silla, Catarroja, Sedaví, donde comemos, teniendo después
dificultades para salir dando vueltas por los inmensos arrozales
en busca de alguna señal que al final encontramos tirada
en el suelo y en dirección contraria. Vamos rodeados
de campos anegados por innumerables acequias que van y vienen
por todas partes. En los pueblos existen planicies de grandes
extensiones donde extienden el arroz y en menor medida los cacahuetes
en el suelo para secar, como cosa curiosa nos dicen que ahora
ya no se planta el arroz, ahora se siembra. La entrada a Valencia
no es complicada, se atraviesa el nuevo cauce del río
Turia y enseguida nos vemos en el centro de la ciudad no sabiendo
lo que nos esperaba más tarde: no había ni una
sola plaza de hotel, hostal, pensión, albergue de estudiantes,
todo estaba absolutamente lleno a rebosar, siendo la causa el
concierto de esa misma noche de Madonna en el circuito de Cheste
donde tenían vendidas 60.000 entradas. Un poco a la desesperada,
de noche, emprendemos la ruta hacia las afueras de la ciudad
con la esperanza de encontrar algún alojamiento con la
fortuna de que al preguntar a un ciclista y dándose cuenta
de nuestra situación, se ofreció a llevarnos a
su casa en donde además de ofrecernos su mejor cama,
nos agasajó con la cena. Desde aquí nuestro agradecimiento
a Manolo, nunca le olvidaremos.
66 Km.
5 h. 49’
•
Viernes 19 de septiembre de 2008: Después
de desayunar, nuestro buen amigo Manolo nos acompañó
hasta el cauce del antiguo río y después de hacernos
unas fotos y despedirnos hasta muy pronto, nos dirigimos a la
cercana Ciudad de las Artes y las Ciencias y su Oceanográfico
el cual visitamos con su extensa colección de ambientes
y delfinario. Al finalizar no quisimos salir de la ciudad sin
recorrer lo que para nosotros era una gozada: poder circular
sin sobresaltos por los carriles-bici existentes en el antiguo
cauce y que llegan hasta un gran lago en la parte alta de la
ciudad. Después de comer en un buen restaurante nos dedicamos
a ir saliendo de la ciudad cruzando por el puente de Aragón
y yendo a buscar la última rotonda de la avenida de Cataluña
donde nace la Vía verde de la Xurra nombre que le viene
porque se dirigía a Aragón y a los aragoneses
nos llamaban “xurros”, la vía va atravesando
pequeñas y medianas poblaciones como Alboraya, vemos
una barraca o antigua vivienda valenciana, también vemos
un puente romano, campos de sandías, melones y sus famosas
chufas materia prima de la horchata, al llegar a Meliana finaliza
la vía verde y continua la Vía Augusta como vía
pecuaria con pavimento asfaltado, atravesando varias veces el
ferrocarril, circulando en solitario entre naranjos. El final
en Puçol se ve cercano ofreciéndose su fácil
entrada como uno de los tramos mejor acondicionados de toda
la vía Verde. Nos alojamos en el Hotel Alba 60€.
42 Km.
3 h. 22’

RESTOS
DEL TRAZADO ANTIGUO ROMANO
•
Sábado 20 de septiembre de 2008: Saliendo
de Puçol perdemos las señales de la Vía
Augusta debido a las distintas obras que nunca se acuerdan de
volver a señalizar las rutas como antes de comenzarlas
y vamos orientándonos hacia el puerto de Sagunto rodeando
polígonos industriales y por carril-bici urbano a Canet
d’ en Berenguer acercándonos a la playa y alejándonos
de la ruta. Por carreterillas secundarias y caminos pegados
a la playa nos vamos acercando otra vez a la ruta a la altura
de La Llosa nadando sobre un mar de naranjos, por camino paralelo
a la vía llegamos a Chilches donde la V.A. se pierde
a tramos, comemos en Moncofa y llegamos a Villavieja después
de una fuerte y continua subida por caminos solitarios, aquí
están celebrando el último día de sus fiestas
mayores, visitamos el Hotel-Balneario pero no nos convence,
de lo cual después nos arrepentimos y decidimos seguir
a Betxí por una pista ancha y bien señalizada,
esperando encontrar alojamiento pero el que había ha
cerrado y aconsejado por la policía local nos dirigimos
hacia Burriana después de otros 11 interminables kilómetros
por carretera. Nos alojamos en el hotel Beatriz 45€. Nos
dejan meter las bicis en la habitación y pudimos visitar
la ciudad de unos 34.000 habitantes, con edificios modernistas
y algunas iglesias muy interesantes.
78,4 Km.
5 h. 58’
•
Domingo 21 de septiembre de 2008: Damos una
vuelta por algunos monumentos principales de la ciudad y retornamos
otra vez a la V.A. para dirigirnos más tarde hacia Villareal
atravesando la ciudad, visitando su basílica y pasando
al lado mismo del estadio, en pleno casco urbano, pasamos por
Borriol, a partir de aquí se va paralelo a la autovía
por carril-bici hasta La Pobla de Tornesa, donde comemos, enseguida
la ruta se desvía de toda traza humana y recorre uno
de los tramos más auténticos de toda la ruta,
incluso vemos tres miliarios, el camino se hace en ocasiones
muy pesado, las ruedas se hunden en trampas de arena y tierra
rojiza finísima, la recta del camino se pierde en el
horizonte hasta llegar a la imagen más evocadora de la
ruta, el arco romano de Cabanes en donde nos desviamos al pueblo
pues chispea lluvia, se nos ha hecho tarde y en esta zona los
pueblos están alejadísimos. Nos alojamos en el
Hotel La Cava 70€.
55 Km.
4 h. 59’
•
Lunes 22 de septiembre de 2008: De vuelta otra
vez hacia el arco romano paramos a coger unos racimos de uva
semisalvaje que nos ofrece un viñedo abandonado. Otra
vez rectas interminables sobre asfalto en su mayoría,
en un entorno de páramos de suaves ondulaciones rodeado
de campos de almendros, olivares y viñedos, pasamos junto
a otro miliario, vemos a una familia inmigrante recogiendo caracoles
por el campo, pasamos cerca de Benlloch y Vilanova d’Alcolea
situada en un altozano, en donde paramos a visitar un pozo abovedado
al cual se accede mediante una escalerilla. Seguimos hacia Les
Coves de Vinromá viendo a varias mujeres árabes
vestidas con sus trajes típicos, como siempre preguntamos
por la ruta pues al entrar en los pueblos a veces se pierde
la señalización, en sitios estratégicos
la Generalitat Valenciana se gastó el dinero colocando
zonas de descanso con buenos paneles informativos de la ruta,
miliarios y arcos artificiales de granito rosa. Atravesamos
una amplia zona de plantación de olivos algunos de los
cuales son milenarios por lo cual se han establecido rutas para
su visita y contemplación. Siempre por asfalto llegamos
a La Salzadella y paramos a comer. Más tarde pasamos
por la ermita de Santa Bárbara muy restaurada aprovechando
el paso de la V.A. De nuevo la ruta se separa de la carretera
y por parajes solitarios podemos observar los resultados de
la utilización humana del territorio a lo largo del tiempo,
como son la agricultura de secano representada por los magníficos
campos de olivos junto con muestras de arquitectura etnológica,
siendo como ejemplo más claro de este aprovechamiento
la presencia de la arquitectura de piedra en seco. Llegados
a Sant Matéu damos por finalizada nuestra jornada alojándonos
en el Hotel Montesa 50€.
47,1 Km.
4 h. 03’
•
Martes 23 de septiembre de 2008: Se avecina
mal tiempo, amanece nublado pero de momento aguanta sin llover,
el primer recorrido es magnífico, solitario, casi sin
pérdida gracias a que cada vez aguzamos más la
vista en busca de los “bordillos azules” sobre todo
en los cruces de caminos, atravesando la ruta otra vez plantaciones
de olivos varias veces centenarios por un terreno bastante llano,
llegamos a Traiguera donde paramos a beber en su fuente de S.
Vicente documentada del siglo X. Empieza a llover y nos hemos
de forrar con nuestros notables equipos anti lluvia de pies
a cabeza, vamos ganando altura enfrentándonos a alguna
cuesta de consideración. El aire se vuelve más
fresco, los campos de naranjos se transforman en almendros,
las barracas en masías y el cálido aroma del Mediterráneo
en un intenso olor a oliva verde y así, poco a poco,
vamos llegando al punto final de nuestra ruta de la Vía
Augusta en tierras valencianas: el río Senia y su pequeña
aldea Sant Joan del Pas perteneciente ya a Cataluña.
Aquí la ruta sigue pero con diferente y más escueta
señalización atravesando toda la región
hasta La Junquera. Nosotros damos por el momento terminado el
periplo y por carretera nos dirigimos a la vecina población
de Ulldecona donde comemos y visitando sus monumentos principales
esperamos la hora de coger el tren que nos llevará a
Cambrils. La Vía Augusta llega a ser un importante eje
de unión de los principales elementos del patrimonio
natural, paisajístico y humano. Barrancos y ríos,
sierras y planos, lugares vinculados a la trashumancia, construcciones
de piedra en seco y oliveras milenarias, poblaciones rurales
y edificios singulares vienen a ser los principales puntos de
interés. Es el momento de curar las heridas, de poner
los sentimientos en orden, de relajar el espíritu perdiéndonos
entre la multitud, volver a montar en nuestra bici pero sin
una meta, sin disciplina, detener el pensamiento y dejarnos
llevar por la nada...
43,9 Km.
3 h. 57’
José
Luis Martínez Calvo (CCEBRO, MDB)
Carmen Edo Ramos (MDB)

ULLDECONA
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